Cómo aprendimos a dormir

Después de laaaaaargos, larguísimos meses de cansancio y desesperación, logré que mi hija por fin durmiera siestas largas y se quedara dormida en las noches sin un ritual de mas de una hora que incluía lágrimas y sufrimiento (en su gran mayoría por parte mía).

Después de un odiado post que publiqué al respecto del método que apliqué que pueden leer acá El gran enemigo: el Dr Estivill, además de los insultos, recibí algunos mensajes de otras mamás preguntándome cómo lo había hecho, así que decidí hacer una entrada al respecto.

Lo que hice está basado en el libro del Dr Estivill “Duérmete niño”, aunque en el texto el Dr recomienda aplicar el método al pie de la letra como él lo describe, yo me tomé algunas libertades que hasta ahora no lo han afectado.

Antes de comenzar es importante tener estos 5 puntos chuleados:

Primero: Haberlo probado todo y estar dispuesta a seguirlo probando, porque si hasta ahora he aprendido algo de la maternidad, es que apenas encuentras la solución a un problema, este cambia y te toca volver a empezar.

Segundo: Conocer bien al hijo con el que se va a aplicar el método, pues es importante distinguir el llanto de dolor del de berrinche de pataleta, son dos cosas completamente distintas y aunque muchas veces no estemos muy seguras de saber de cuál se trata en el momento, es simple: si dudas, no hay duda: No dudes.

Tercero: Comprometerse con el proceso, otra cosa que he aprendido a lo largo de este año de maternidad es que con los niños todo funciona con paciencia y perseverancia, cada método hay que probarlo por lo menos por una semana.

Cuarto: Los niños entienden mas una actitud que una palabra, entonces hay que estar seguros de qué estamos haciendo y convencidos de que lo estamos haciendo bien y por las razones adecuadas. Coloquialmente diría: los niños huelen el miedo.

Quinto: Estar dispuesta y con el tiempo suficiente para por lo menos por los 5 primeros días estar en casa a la hora de la siesta, es el ambiente controlado que el niño conoce y donde mas tranquilo se quedará en su cuna.

Para comenzar elegí unas horas para las siestas, me basé en las tablas de tiempos de sueño que los niños deben hacer según su edad y en la lectura que venía haciendo al respecto de mi hija. En ese momento tenía un año y se despertaba al rededor de las 6:00 elegí para sus siestas las 9:45 y las 15:45, teniendo en cuenta que su hora de dormida en la noche es entre las 18:30 y las 19:00.

El método es muy sencillo:

Primero le hablo explicándole lo que va a pasar, los primeros días le conté que estábamos probando algo nuevo y que estaba segura que nos iba a ayudar a las dos a tener mejores días, la charla (monólogo no dura mas de 30 segundos). Intento usar palabras muy parecidas todos los días, por ejemplo: uso la palabra “siesta” para el día y “dormir” para noche, es impresionante, ella ya escucha la palabra e inmediatamente empieza a bostezar y a restregarse los ojitos.

Luego cierro las cortinas, le quito los zapatos, pongo algo de música muy tranquila (la misma en el mismo orden para las dos siestas del día, y un playlist diferente al del día pero el mismo todos los días para la noche). La pongo en su cuna con su compañero de sueños “Oso”, le digo que estaré cerca por si necesita algo, y con una amplia sonrisa en la cara me alejo de la habitación dejando la puerta completamente abierta.

Las primeras veces la pequeña empezó a “llorar” yo tenía claro que era una pataleta que buscaba que yo volviera a levantarla, aunque yo estaba convencida que estaba agotada, ella se negaba a quedarse dormida. (Aun es un misterio para mi el porqué si un niño está cansado se niega a dormir, pero así pasa).

Aquí entra a jugar un papel muy importante el cronómetro ya que 10 segundos de llanto/gritos/pataleta de un hijo puede parecer una eternidad, así que hay que mirar el reloj y en este primer momento esperar 1 minuto para entrar nuevamente a la habitación

Aprendí a entrar con una sonrisa y con voz tranquila y normal (sin súplicas ni voz de lástima). Le digo que no puedo creer que siga despierta, que es hora de dormir, la vuelvo a acostar y repito la salida, una y otra vez, una y otra vez…

Este trabajo puede durar desde 10 minutos hasta horas el primer día, lo importante es ir incrementando el tiempo con cada salida de la habitación, sin superar los 5 minutos el día 1, los 7 el día 2, los 9 el día 3 y en mi caso sin superar los 11 minutos. En el libro el Dr Estivill recomiendan como hasta los 23 minutos, yo afortunadamente nunca tuve que llegar ahí, pero seguramente si el Dr lo dice es porque algunos padres lo necesitarán. Es importante tener criterio a la hora de actuar y solo hacer las cosas con las que nos sentimos tranquilos.

Mi hija al tercer día estaba durmiendo dos siestas en el día y pasando unas laaaaargas y tranquilas noches, aunque está durmiendo mas durante el día duerme aun más y mejor en la noche, como dicen las abuelitas: “El sueño llama sueño”

No todos los días son iguales y de vez en cuando vuelve a saltarse una siesta o a dormir una mas corta u otra mas larga, a veces solo se queda tranquila en su cuna y otras se queja un poco, ella no es un robot (es un gremlin jejeje) y como tal tiene todo el derecho a tener cambios.

***

Y así fue como recuperé la confianza en mi misma como madre, logré volver a tener días alegres al lado de mi hija y me convertí en el demonio para las madres perfectas que practican la tan mal nombrada “Maternidad respetuosa”.

P.D: Recomiendo mucho leer el libro del Dr Estivill, no creo que este pequeño texto lo reemplace, su libro es universal y yo cuento solo mi caso personal.

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