Yo sí he dejado llorar a mi bebé

Para muchas personas eso me hace la peor mamá del mundo, y aunque sé que no tengo que justificarme si quiero contarles porqué lo hago.

Una de mis mas grandes dudas en mi inmensa ignorancia en la crianza era… es… era, si debía o no dejar llorar a mi bebé, por alguna razón esa decisión despertaba mis peores temores.

Todos los que hemos tenido hijos y nos acordamos del proceso (muchas personas se olvidan y eso parece ser sabiduría de la naturaleza) sabemos que parte importante del crecimiento de nuestros hijos es su llanto. Los primeros días puede o no ser intenso pero siempre es abrumador, es un pequeño humano al que amamos infinitamente pero nos es imposible comunicarnos con él. Su llanto lo interpretamos como las lágrimas de cualquier otro humano adulto, el resultado de inconformidad, dolor o desconsuelo.

Los primeros meses de mi pequeña (hablo de los primeros 4 o 5) me negaba a dejarla llorar sola, siempre estaba con ella, calmándola, arrullándola, caminándola, contando manadas de elefantes que se balanceaban en telas de arañas llamando a más y más camaradas. Recuerdo que mi novio podía pasear el perro, alimentar el gato, preparar la cena, y yo seguía contando elefantes con mi pequeña al hombro llorando, caminando con diferentes ritmos al rededor de toda la casa. Esto no ocurría muy seguido, soy una gran afortunada, pero cuando pasaba creo que llegaba a encontrar una tela de araña que soportaba hasta 300 elefantes, sin exagerar.

Mi novio, un tipo cariñoso y tranquilo varias veces se acercó a mí para decirme que debíamos darle un poco de espacio, que dejarla llorar un ratico no le haría daño, yo me negaba rotundamente, no quería que mi pequeña de 4 meses pensara sola en su cuna: “Vaya, esta señora me ha abandonado, mis sentimientos no tienen ninguna importancia para ella, nunca mas volveré a confiar en otro humano”. Me aterraba pensar que podía dañar su personalidad para siempre (ya había leído algo al respecto en algunos blogs de mamás perfectas), así que le decía que no, y él muy tranquilamente cargaba a la pequeña y contaba unos cuantos elefantes mas.

El tema particular de mi hija es que nunca se ha querido dormir sobre nadie, muy pocas fotos son las que tengo de ella durmiendo tranquila en los brazos de algún adulto. Siempre se durmió en su cuna, luego de varias idas y venidas, alzadas y acostadas, de pronto se quedaba tranquila acostadita y se dormía. Así que el tema de las noches lo resolvimos con alguna facilidad, aunque la rutina de levantarla – calmarla- acostarla tardara unas cuantas miles de veces, ella de repente no volvía a llorar y se dormía plácidamente.

El problema estaba enfocado en las siestas, yo la veía agotada, frotándose los ojos, bostezando, mirando fíjamente al infinito, pero apenas la acostaba en su cuna empezaba a llorar a gritos, intentaba hacer la misma técnica que nos había funcionado para las noches pero podía durar hasta tres horas en el proceso. Intenté de todo, hasta no dormirla, pero ella estaba tan cansada que entonces se desesperaba y empezaba a llorar sin importar lo que estuviéramos haciendo. En todo este proceso la alzaba, le cantaba, la caminaba, pero todo era en vano pasaban las horas y ni dormía, ni jugaba, ni se distraía… nada, solo llanto. 

Era y es una bebé completamente sana, así que las personas cercanas a mí empezaron a decirme con mucho amor que la dejara llorar un poco, que esa era su única manera de expresarse y que a veces era mejor dejarlos llorar. Además me insistían que era importante que le diera un poquito de espacio para que desarrollara su independencia. En ese punto me debatía si criar un bebé con un desorden de personalidad por su abandono o uno completamente dependiente que nunca aprendería a hacer nada por si mismo, no tenía salida, sin importar lo que hiciera dañaría irremediablemente a mi hija. Y no exagero, estos pensamientos aterradores y catastróficos rondan mi mente desde el día en que me convertí en madre. Me encontraba entre dos verdades absolutas que no importara cual eligiera, nadie tendría salvación.

Una mañana con ojeras hasta los tobillos y un mal genio que ni el perro se me acercaba, mi novio me dijo que la dejáramos llorar, cansada de haberlo intentado todo, accedí, y así lo hicimos. Pusimos un temporizador y la dejamos llorar a sus anchas mientras mi corazón se retorcía y pensaba que mi hija dejaría de amarme para siempre. Debieron pasar unos 12 minutos y de pronto ella se calmó, así tal cual “de pronto” y durmió como por una hora y media, ese día durmió todas sus otras siestas sin llorar, y el tiempo que estuvo despierta lo disfrutamos juntas aprendiendo a rodar.

Al día siguiente debí encontrarme con algún post de alguna mamá perfecta sobre lo catastrófico de dejar llorar a los niños, y volvimos a nuestra antigua rutina de cargar a un bebé llorando y cansado todo el día. Pero pasados algunos días me armé de valor y decidí ser la peor mamá del mundo y dejar llorar a mi hija de 6 meses.

Hoy después de 4 meses de ser la peor mamá, mi pequeña casi siempre se duerme tranquila sus siestas, a veces se queja un poco porque le encantaría estar despierta jugando todo el día, pero le explico que soy su madre, que a veces yo se más que ella qué es lo que necesita, y que en ese momento necesita descansar, ir al mundo de los sueños para al volver estar tranquila y disfrutar del resto del día. Y nos ha funcionado bastante bien, algunos dirán que mi hija está rota y que yo debería estar en la cárcel por ser tan malvada, pero ella y yo sabemos que nos amamos, que las dos queremos lo mejor para la otra y que ahora que ella aun es muy chiquita yo se más qué es lo que necesita y de vez en cuando es dormir así eso signifique pegarse una lloradita. No ha habido ninguna vez en que no se me haya roto el corazón mientras ella llora, seguramente la personalidad que terminará atrofiada es la mía, pero no me arrepiento, pues en nuestro caso es lo que nos ha dado los mejores resultados

Mi pequeña se despierta a las 6:00 de la mañana, toma su leche, juega, desayuna y a las 9:30 se acuesta a dormir una siesta que dura entre 1 hora y 1 hora y media. Se despierta al rededor de las 11:00 jugamos, almorzamos, paseamos y tipo 3:00 se duerme una siesta corta para a las 4:00 tomar las onces, a las 5:30 su leche y a las 6 irse a dormir. A veces sus horarios cambian, hay días que son mejores que otros, pero de corazón sé que lo que estamos haciendo es lo mejor para las dos. 

P.D: Siempre que llora uso un temporizador, por norma general nunca la dejo sola por mas de 10 minutos, pero en general siempre se calma antes de los 3.

3 comentarios en “Yo sí he dejado llorar a mi bebé

  1. Ana Elvira dijo:

    Moni puedes estar segura que con el amor tan grande que sientes por esa hermosa pequeñita nunca la vas a romper y va a ser un ser humano excepcional y muy feliz que te ira llenandode orgullo y respeto pir ella

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    • bambi dijo:

      Es taaan difícil!!! ¿Cuánto tiene tu bebé? Al final terminé leyéndome un libro que me sirvió muchísimo: “Duérmete niño”. Dejarlos llorar es muy muy muy difícil, pero entiendo tu agotamiento, he estado ahí. Fuerza y ánimo, no pares de probar todo lo que sientas que es correcto.

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