Verdades Absolutas

Si, soy un nerd y me encanta investigar y leer, pero debo confesar que extrañamente cuando quedé embarazada fue poco lo que leí sobre crianza. Asistí a un curso psicoprofiláctico donde me mostraron lo que me esperaba el día del parto y con una teta de plástico y muchas palabras me explicaron cosas de la lactancia, y con eso recibí a mi hija.

El día que nació mi pequeño gremlin, apenas me lo pusieron en mis brazos casi me muero de terror, nunca en mi vida (y este nunca es absoluto) había alzado a un bebé recién nacido, ni siquiera uno con menos de 3 meses de aterrizaje. Era una uva pasa que había pasado por un proceso nuclear, y aunque muchos podrían decir (y hasta hoy yo lo acepto) que era un ratón feito, para mi era la cosita mas linda que jamás había visto. Pero basta de cursilerías, el tema es que me la entregaron y me dijeron “Póngasela en la teta” y así fue, la acerqué a mi pecho y se pegó a mi como una pequeña sanguijuela intentando extraerme el alma; un rato después me la arrancaron (y uso esta palabra porque era la única manera en que esa chupa me soltara) y nos subieron al 5to piso, ahí comenzó la aventura de la que no tenía ni mapa, ni brújula, ni destino, ni reglas, solo un par de notas mentales grabadas de por ahí, que de ahora en adelante denominaré Verdades Absolutas o VAs.

Recordaba que mucha gente me había dicho que debía poner en la teta a mi bebé cada vez que lo pidiera, lo llaman a libre demanda, parecía muy fácil, pero el tema se complicó al tener que descifrar cuándo quería, pues un bebé recién nacido tiene una forma extraña de comunicación que no es ni través de las palabras, ni gestos, ni telepatía. Esta fue la primera VA con la que me sentí confundida, si bien podría ser cierta y absoluta, era completamente imposible descifrar el momento oportuno, llora por hambre? por frío? por calor? le duele algo? Por otro lado estaba la voz de las abuelas: “Si le das a tu bebé todo lo que pide en el momento en el que lo pide, entonces lo malcriarás!”. Para ese momento ya estaba en la crítica situación de descifrar una comunicación completamente azarosa y el pánico de formar un bebé malcriado y consentido. Desde ahí mi situación exacta fue: “Confundida” y lo solucioné con lo que llamé “El poder de la teta” y se la ofrecí a mi bebé cada vez que mi instinto (estómago, culpa, desesperación, nivel de cansancio) me lo dijera. Empezaba a suponer que esas VAs de las que todo el mundo habla eran un poco engañosas, pero no tenía mucho tiempo para pensar…

A los dos días fuimos a la casa y el tiempo pasó como flotando en una parálisis de sueño, hubo felicidad, angustia, risa, dolor, cansancio, satisfacción todo revuelto aglutinado con un pegante llamado llanto, tratábamos de entenderlo, pues todos nos decían: “Con el tiempo aprenderán a distinguir el llanto de hambre, de sueño, de dolor” Esa era la segunda VA de mi vida como madre, y también era problemática. Debo confesar que hoy a los 9 meses de mi hija, todos los llantos me siguen pareciendo iguales, aunque a veces miento y le digo a la gente: “Oyes? ese llanto mas agudo es de sueño” tratando de sentirme un poquitico parecida a las otras maravillosas mamás cuyos oídos llenos de amor de madre distinguen a la perfección y a la lejanía los diferentes llantos de sus hijos, para mi siempre fueron y han seguido siendo idénticos, mi guía es mas un reloj que mi oido.

Y así han venido transcurriendo los meses con VAs como: “Si les das cosas dulces ya no querrá comer nada mas”, “Si ve una pantalla antes de los 2 años será una persona poco creativa”, “Si la dejas llorar romperás su personalidad”, “Debes darle sólidos para que coma sola siempre porque si no NUNCA va a aprender a masticar”, “Si la duermes con gadjets especiales ya nunca podrá dormirse sola”, “Si no empiezas a acostumbrarla a estar con otras personas, nunca se desprenderá de ti” “Si la levantas cada vez que te lo pide serás su esclava para siempre”, “Ya verás que no importa lo mucho que hagas ahora por ella, mas adelante solo preferirá a su papá”.

Cada una de esas verdades solo me ha traído dudas y tristezas, pues me hizo sentir diferente y hasta mala madre en algunos momentos, pero hoy en día entiendo la verdad de todas ellas y es que NO son absolutas, es mas ninguna en si misma es una verdad (lo digo yo, toda una experta en crianza con un bebé de 9 mesesotes jejeje). Me parece que la única verdad absoluta es que todo lo que hagas con amor está bien hecho y nada de lo que hagas guiada por el corazón desembocará en un final catastrófico. Yo decidí probar todas las cosas con las que me voy sintiendo cómoda, algunas sorprendentemente para mi me han dado resultados positivos, otras no, y no las tiro al bote, después de un par de semana si las necesito las vuelvo a sacar de abajo de la manga y las vuelvo a probar.

Criar parece ser una mezcla de pruebas con aciertos y errores llenos de amor.

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